Otra ayuda para enseñarle es premiar al perro con una recompensa que vaya a apreciar.
Algunos perros quieren golosinas, a otros no les importa la comida pero prefieren jugar con su juguete favorito. Otros estarán satisfechos simplemente con tu aprobación y tus caricias.
La idea es no tener que cargar con una bolsa de golosinas en el bolsillo el resto de tu vida para que tu perro haga lo que quieres. A evitarlo ayuda usar un tono de voz animado cuando lo alabes sus acciones. Eso y las palabras que uses, como “¡Qué perro tan bueno!” o “¡Qué perro tan listo!”, le harán entender que ha realizado el truco correctamente.
Como los niños, los perros responden al refuerzo positivo, no a las críticas. Si los riñes o castigas demasiado sólo desarrollará un problema y empezará a actuar como un poeta ruso deprimido. Si eres consecuente y lo alabas cuando haga algo bueno verás resultados rápidamente.
Utiliza todo tipo de premios…Chucherías, juguetes o alabanzas. Si usas golosinas recuerda deducir la cantidad de comida que coma durante el juego de sus raciones diarias, o quizá el perro simplemente te engañará y hará el tonto para conseguir más comida. Esto puede producir sobrepeso. Una buena chuchería es una pieza seca de comida de perro, ya que están bien balanceados, y además no hará daño a sus dientes.

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