domingo, 30 de diciembre de 2012


Cuando Napoleón, mi cerdo, llegó a mi vida no tenía la más mínima idea de cómo tratarlo; 

 
Apenas había adquirido unos conocimientos básicos de alimentación y cuido. La experiencia resultó ser totalmente diferente a la esperada, parecía haber adoptado a un demonio. Contrario al primer pronóstico, aquello no era un diablo, se trataba de un pequeño chancho negro, tímido y desobediente. Un deseo permanecía fijo en mi mente:

dominarlo. Es objetivo de este ensayo informar sobre el adiestramiento de los cerdos. Se persiguen como metas secundarias mostrar su comportamiento como animal de compañía y los principios básicos para lograr su obediencia. Es tesis del escrito que el puerco puede entrenarse como mascota.

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