lunes, 31 de diciembre de 2012

Enseñarle trucos debería ser divertido para los dos:




y gritar “¡no!” a un perro no es divertido para nadie. Por supuesto que hay algunas excepciones a esta regla (Si tu perro intenta cazar un coche en mitad del entrenamiento, naturalmente puedes decir “¡no!”


para traerlo de vuelta). La clave es convertir esto en una experiencia positiva para ambos.



¿Qué es un “encadenamiento”?

Aquellos de vosotros que estéis un poco familiarizados con el concepto de entrenar perros tal vez hayáis oído hablar del proceso llamado “encadenamiento”. Esto no tiene nada que ver con el uso de las cadenas o correas para enseñarle trucos a tu perro, si no que se refiere a la manera en que trabaja el cerebro de tu perro. Muchas de las acciones que hacen los perros en las películas son simplemente un seguido de trucos simples que se convierten en un largo complejo de movimientos. Un ejemplo de esto es el truco

¡Bang!”, en este libro. Este conjunto de trucos son llamados “encadenamientos”.



El encadenamiento se refiere a la respuesta habitual que los perros tienen cuando aprenden a reconocer órdenes a través de asociaciones. Un buen ejemplo del encadenamiento es entrenar a los perros para que reconozcan una seña manual.

Usualmente la orden es verbal y una seña. Tras un periodo de tiempo, el perro realizará el movimiento sin ninguna vocalización por tu parte y necesitará sólo el movimiento de la mano.

Como niños, los perros necesitan aprender cosas simples como hablar o sentarse antes de que le enseñes cómo realizar movimientos como rodar o agitarse. No querrías enseñar a un niño a correr antes de que aprenda a gatear, y el mismo principio es cierto para los perros.

Este proceso es el que se usa con los perros rastreadores para aprender a rastrear, y los perros de búsqueda y rescate para aprender a buscar supervivientes. También es como se consiguen los más avanzados niveles de obediencia en una mascota. Lo verdaderamente importante es ver el excitante cambio en tu perro mientras se divierte y desarrolla su propio sentido de la lógica.

Tu primera tarea como profesor es decidir qué tipo de trucos serían más fáciles de aprender para tu perro. Es una buena idea empezar con un solo truco a la vez, pero luego puedes trabajar en varios trucos nuevos y distintos en paralelo.

Cuando hayas decidido qué quieres que aprenda tu perro, piensa en la orden que usarás en este truco en particular. El comando puede ser cualquier cosa que quieras mientras seas consecuente con su uso.

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