domingo, 30 de diciembre de 2012

13 Trucos Asombrosos Para Perros

Motivando a tu perro


Los perros son muy similares a los humanos. No están inclinados a hacer nada excepto comer, dormir y saltar alegremente, a menos que estén motivados.

Normalmente las motivaciones de un perro son simples: meterse en la basura o desenrollar el papel de váter es algo que hacen sólo por diversión. Dale al perro una buena razón para realizar trucos y no sólo se comportará, si no que probablemente superará tus más altas expectativas.

Nada convierte más deprisa a “este estúpido perro” en un perro listo que un continuo criticismo. No son llamados los mejores amigos del hombre por nada. Tu perro esencialmente quiere complacerte; nada lo hace más feliz que mirarte, oír unas alabanzas y sentir tu afecto.

Un perro puede dirigirse a la realización de trucos por una esencial necesidad de tu aprobación. Puede empezar a obedecer órdenes simplemente porque significa pasar más tiempo contigo.

A veces, un perro sobresale en un truco en particular porque pertenece a una raza que posee un instinto innato para recuperar objetos, o reunir otros. Éste es el motivo por el
que es importante elegir trucos que consideres que tu perro va a disfrutar. Si no funciona, normalmente el problema es del estúpido humano, no el estúpido perro.

Por ejemplo, es natural para un retriever que quiera correr y buscas cosas, porque desear esto forma parte de sus genes. Un chihuahua sobresaldrá más en dar la pata, simplemente porque su boca es demasiado pequeña para coger cosas. Tal vez sea mala idea enseñarle a un dachshund a sentarse, porque tienen una columna vertebral demasiado larga que puede salir herida si hace el ejercicio continuamente. Asegúrate de que tus expectativas son realistas antes de decidir qué truco enseñarle a tu perro.

Siempre considera las inclinaciones de tu perro y sus límites físicos antes de enseñarle algo. Recuerda que un perro quiere complacerte, tanto que como para estresarse o herirse sólo por hacer el truco. Trata de elegir los que parezcan más naturales para tu perro.

Por ejemplo, si a tu perro parece que le gusta usar sus patas delanteras, tal vez quieras empezar enseñándole que se siente, o a dar la pata. Si es el del tipo que parece divertirse cazando cosas seguramente sobresalga en el juego de buscar y traer. Por otro lado, si el perro es pequeño para llevar cosas en la boca, enseñarle a buscar tal vez no sea tan buena idea como enseñarle a dar un beso.

Por lo general un perro repite un comportamiento simplemente porque le divierte. Un perro que se caza la cola, por ejemplo, probablemente aprenderá trucos relacionados con rodar y girar.

Rápidamente aprenderás que “afirmar lo obvio” está subestimado cuando toca enseñarle un truco a tu perro. Los perros no son muy lógicos. Si lanzas una pelota de tenis y dices

“trae”, muchos perros correrán tras ella, pero luego la soltarán y te echarán una mirada que significa “Bueno, ¿qué sigue?”. A menos que le digas claramente que quieres que te traiga la pelota y lo alabes muchísimo por seguir tus órdenes, él simplemente no “lo pillará”.

Por ejemplo, si el perro coge la pelota en su boca y da un paso hacia ti, le dices “¡Buen chico!”. Si la suelta o corre lejos, le das la orden de nuevo. Y de nuevo, si da un paso hacia ti lo alabas. Así el perro gradualmente entenderá qué es lo que quieres. Una vez el perro haga esta conexión entre los eventos empezará a repetirlos sólo para ser alabado.

Si el truco es relativamente complicado (como encender la luz, o llevar los juguetes a la caja) debes dividirlo en diversos pasos para enseñarle uno cada vez.

Tal vez quieras enseñarle primero a cargar el juguete, luego a ponerlo en la caja, después a encontrar el juguete y ponerlo en la caja, y finalmente a hacerlo con todos los juguetes.

Normalmente no hay una manera para acelerar este proceso de aprendizaje. Enséñale un truco cada vez para no confundir al perro. Haz que todos los juegos sean fáciles al empezar y progresa lentamente. Tampoco puedes ir demasiado lento, pero si eres demasiado rápido le sacarás de la cabeza la idea de aprender algo nuevo. Si encuentras problemas, retrocede un paso o déjalo por unos días e inténtalo de nuevo. Nunca muestres enfado, y hazlo divertido…¡Esta es una manera de pasar juntos un tiempo de calidad, al fin y al cabo! Simplemente tienes que ser paciente e ir paso a paso; de otro modo corres el riesgo de confundir a la pobre criatura.

Los perros son naturalmente exhibicionistas. No hay nada que les guste más que tener la atención de todos los humanos de la habitación. Enseñándole trucos le estarás dando el regalo de ser “el más llamativo” la próxima vez que vengan tus amigos. También, si el perro sabe que es el centro de atención, él naturalmente se enfocará en ti porque le encanta presumir. Los perros adoran este tipo de atención, así que puede ser todo un reto intentar que deje de realizar el truco una vez y otra y otra y otra.

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